La reforma del sistema de Certificados de Ahorro Energético abre nuevas vías de financiación para los proyectos de eficiencia, pero también sube el listón: habrá más verificaciones e inspecciones. La conclusión para las empresas es clara: quien mejor mida, mejor se financiará.
Una reforma con más oportunidades…
El MITECO ha planteado un proyecto de real decreto para modificar el sistema CAE. Su principal novedad son las subastas de ahorro energético, que complementan al mercado actual de certificados:
- Subastas de compromisos de ahorro. Se puja por una prima económica adicional, y los CAE generados se pueden seguir vendiendo en el mercado.
- Subastas de necesidades de ahorro. Se recibe una compensación por ejecutar actuaciones concretas, y los CAE se destinan directamente al objetivo nacional.
Las organizará OMIE con la supervisión de la CNMC y se financiarán con el Fondo Nacional de Eficiencia Energética o con los Presupuestos Generales del Estado. Las prioridades son la rehabilitación de viviendas, la movilidad eléctrica, las pymes, los colectivos vulnerables y la reducción de emisiones.
…y más exigencia
La reforma también endurece las reglas. El ahorro se define como un bien con valor económico, las cesiones deben formalizarse por contrato y se limita el número de intermediarios. Además, toda la gestión pasa a una plataforma electrónica única y se refuerzan las verificaciones y las inspecciones. Según el borrador, habrá un plazo máximo de tres años desde que termina una actuación para presentarla al sistema.
El texto sigue en tramitación tras el periodo de alegaciones, que terminó el 23 de septiembre, y su versión final puede cambiar.
Si no puedes demostrar el ahorro, no puedes financiarlo
Tanto si vendes CAE como si pujas en una subasta, lo que ingresas depende de cuánto ahorro consigues certificar. Y para certificarlo tienes que justificarlo. En las actuaciones singulares eso supone comparar el consumo real antes y después de la intervención. Un expediente con datos sólidos reduce el riesgo de objeciones en la verificación y te da más seguridad sobre los ingresos.
Por eso recomendamos incluir la monitorización desde el principio del proyecto. Lo decimos por experiencia: nuestras oficinas están monitorizadas con BullSens, y sabemos lo que aporta tener datos fiables.
Qué aporta BullSens a un proyecto de eficiencia
- Línea base real: el consumo eléctrico por cuadros o por equipos, junto con la ocupación, la temperatura y la calidad del aire, antes de cualquier actuación.
- Medición continua: el histórico y la comparación entre periodos para cuantificar el ahorro conseguido.
- Contexto: las variables ambientales y de uso ayudan a explicar las variaciones de consumo y a demostrar que el confort se mantiene.
- Datos compartibles: la información está centralizada y puede integrarse por API para ponerla a disposición de quien tramita o verifica el expediente.
- Protección del ahorro: alertas ante consumos anómalos o desviaciones.
- Implantación ágil: sensores inalámbricos LoRaWAN, sin obras ni cableado.
Cómo encaja todo en tu proyecto
- Diagnóstico y línea base. Instala BullSens antes de actuar para saber de dónde partes.
- Planificación de la financiación. Analizamos qué combinación de CAE, subastas, ayudas públicas e incentivos encaja mejor con tu inversión.
- Ejecución y seguimiento. BullSens mide el ahorro real desde el primer día.
- Justificación. Los datos recogidos respaldan el expediente y facilitan la verificación.
La eficiencia energética ya no sirve solo para reducir la factura: también es una fuente de financiación. Y en un sistema más exigente, la diferencia la marcará quien pueda demostrar cada kWh ahorrado.
¿Tienes un proyecto de eficiencia en mente? En Ingeniería e Innovación te ayudamos a planificar su financiación y, con BullSens, a medir y demostrar el ahorro.